Colibricosas

Tarro pendiente

Tarro pendiente

CONFIÉSOLES mis fieles e infieles lectores, terrícolas todos; que ayer jueves cumplí “Cincuenta y Diez” años de mi chaparra existencia

Tarro pendiente

Siento una adrenalina bien chingüengüenchona. Son como medio siglo que no caminaba por esas calles

CONFIÉSOLES mis fieles e infieles lectores, terrícolas todos; que ayer jueves cumplí “Cincuenta y Diez” años de mi chaparra existencia, lo cual y como decía el actor Arturo de Córdova “no tiene la menor importancia”.

Sin embargo, mi colibrino corazón aunque plebeyo y que también tiñe de rojo, me pidió hacerle realidad un deseo y lo complací, y desde entonces y en reciprocidad, lo siento como carburador recién afinadito y agradecido por el detalle.

Son las 11.30 de la mañana del lunes pasado y cual Jibarito loco de contento, inseparable alforja al hombro, muy “floripondio” de camisola y short azul rey, y “of course” sin faltar mis huarachones de gringo vago, voy solo y entrando a mi inolvidable y querido Barrio de El Mariachi, y a “patín” desde la Calle Oaxaca y esquina Reyna de Palafox.

Siento una adrenalina bien chingüengüenchona. Son como medio siglo que no caminaba por esas calles y relajadamente aleteando, sigo por la calle Felicitas Zermeño, en donde me encuentro un edificio que no existía ¡que feo edificio! De la SNTESAGARPA Sección 36 y otro, cuyas oficinas ¡déjenme agarrar aire pa’ decirles el nombre!… Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Sonora CNC –PRI

¡Utaaaa madre! Otro nombre más y rebasa al nombre original del músico-poeta Agustín Lara (luego les digo el nombre real del flaco de Oro).

Justamente, en ése momento se escuchan las campanadas del reloj de Molino La Fama…también medio loco porque a diario suena suena a las 11.45 en lugar de las 12 del mediodía…Ya mero llego a mi objetivo; la Calle Oaxaca y esquina con Ramírez, casa número 114 en la mera esquina…

Y es que, ¡pos allí en ésa casa nací! y ése era el deseo de mi corazón… volver unas horas antes de mi cumpleaños, a dicho domicilio donde una partera trajo al mundo a éste muñecón de aparador, sietemesino, chaparrín y traviesón.

Me planté y miré lentamente la casa de mi infancia. Parado allí donde mucho tiempo estuvo Abarrotes “ La Montaña” cuando por las tardes corríamos a comprarle a mi Tío Jorge y su amigo de apellido Obregón, ¡un caguamón! (miren cayó en verso) porque la propina era de 20 centavos de aquellos de cobre.

Aquella casa, donde en el patio y pegado a una llave de agua estaba enorme colombina y con las hojotas vertía agua en mis “picolos” pies, echándole ojo al árbol guamúchilero, mientras par de enorme cuadros al óleo; uno de Miguel Hidalgo y Costilla y otro de la Virgen de la Dolorosa, pintados por Carmen Valencia, tía de mi mami, colgaban en un “clóset” casero.

Mi barrio adorado, siempre en mi corazón. Ni hablar, me he regalado de cumpleaños un deseado Colytour

Mi barrio adorado, siempre en mi corazón. Ni hablar, me he regalado de cumpleaños un deseado Colytour

Me asomé. Que gacho. Actualmente, la casa es una bodega de taller eléctrico y en el patio un tiradero de fierros. Aún conserva su número original 114. La puerta laminada no tiene vidrios. De repente borro ésa mala impresión y recreo mi infancia. Cuando la otrora calle de tierra que por las tardes regaban en pipa y nosotros corriendo tras ella. La casa de enfrente ya no existe, mucho menos el pino donde un tronco era nuestro “bunker” y caza de cachoras (sin agraviar).

Se agolpan los Coly-recuerdos. Aquellas apantallantes llegadas en una gigantesca “motonetota” bien perrona y a bordo el “Negro” Cota, agente de Tránsito, con traje casi militar, casco como de “Robocop” y botas hasta la rodilla. Luego, Las canciones una tras otra de Javier Solís, en la cantina “La Brisa” de don Luis Salcido, donde me prometí entrar el lunes y tomarme un tarro de heladota cheve… y no se me hizo porque abrirían más tarde de lo acostumbrado.

Minutos antes, acaricié con mis dedos el viejo poste de la esquina de mi otrora “Coly-nido”. El mismo poste color melcocha donde por las veloces vueltas, mi patín del diablo, salía disparado a media calle, mientras yo me abrazaba del poste como chango. Casi lloro al tocar el poste. Sentí mi garganta como sopa Maruchan.

Y camino lento y veo las casas vecinas deshabitadas; la de Armando Botello, doña Rita Serrano, y enseguida de “La Brisa”, encuentro con la Vicky Salcido, con quien platiqué y recordé su amistad de ella con mi abuela Cuquita, y mi madre Lolita y, emocionada me invitó a pasar a platicar acompañada de una hija y nietos.

Inolvidable también la familia Terán Alvarez, por “Neto” mi mejor amigo de aquellos años inicios de los sesentas. Y más amistades de mi familia ya finadas, la “María Larga”, las Campillo, Chabelita, Lolita y Agustín de “Abarrotes la Montaña” de doña Cruz Sánchez, donde ahora se encuentra -desde hace 15 años- la tortillería “Oaxaqueña”.

Sin olvidar a la “Chata” Bécuar y su esposo Rodolfo, Arturo y Dora de Acuña, y la “Metalera” a donde nos regañaban por andar allá. Mi barrio adorado, siempre en mi corazón. Ni hablar, me he regalado de cumpleaños un deseado Colytour, y ¡amenazo con volver hoy, hoy, hoy!. ¡Ahhhhh! Quedó un tarro pendiente

¿Alguien me quiere acompañar hoy a la Cantina La Brisa en el Mariachi?

POR HOY ES todo. Parto sin dolor. Ya saben que siempre digo la verdad ¡hasta cuando miento! Pero ustedes; ¡DIGAN NO A LA TRISTEZA! Y ¡JUILAS PA’ LA COBACHA!

Click para comentar

Comentarios Facebook

Lo Más Leído

Las noticias como nunca las leíste. Información de Cine y Series, Tecnología, Deportes, Farándula, Vida y Estilo, Autos y Salud y Nutrición.

¡Suscríbete GRATIS a Radioplay.com.mx!

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este sitio y recibir nuestro contenido.

Arriba