Viajar con niños no siempre es una tarea sencilla, pero es perfectamente posible si sabemos organizarnos y tomar consejos de quienes lo han hecho sin que nadie muera en el intento.

Igual que la playa o la piscina, a los niños suele ilusionarles mucho y ahora que se acercan las navidades y las fiestas de fin de año, es el momento perfecto para hacer un viaje con niños a Canadá que tus hijos recuerden toda la vida.

Canadá es un país espectacular con más cosas para ofrecer de lo que piensas. La mayoría de sus ciudades tienen museos impresionantes que se pueden visitar con los más pequeños; enclaves históricos con actores profesionales que recrean las formas de vida de los canadienses en el pasado; parques naturales donde es posible ver alces, águilas, ballenas, lagos congelados convertidos en pistas de esquí…

Las posibilidades son infinitas, pero hay algo que vas a encontrar en cualquier rincón del país si lo visitas durante los primeros o últimos meses del año: nieve.

El frío y las actividades al aire libre

Canadá es ampliamente conocido por tener uno de los inviernos más duros del mundo, sobre todo en la zona norte del país, que limita con el Ártico.

En general, las temperaturas siempre descienden varios grados bajo cero, así que lo primero que hay que tomar en cuenta es que debemos protegernos y proteger a los niños del frío usando la ropa adecuada. Ampliamos este y otros consejos para viajar a la nieve con ellos a continuación:

Ropa térmica:

Ante estas temperaturas y las que se registran en las pistas de esquí y deportes invernales, es imprescindible proteger a los niños con prendas de alta tecnología, calientes e impermeables, capaces de cortar las corrientes de aire frío y protegerlos de enfermedades respiratorias.

Navidades en Canadá

También es aconsejable vestirlos por capas: la primera compuesta por piezas preferiblemente transpirables para que el sudor tenga vías de salida y no cause estragos al entrar en contacto con el frío.

No escatimar en equipamiento de seguridad:

Esto es particularmente importante si entre los planes está practicar deportes en la nieve, vivir la experiencia del trineo o patinar sobre el hielo.

El casco es particularmente importante para protegerles la cabeza y evitar que se hagan daño ante cualquier caída o accidente.

Equipos de deporte adecuados:

Las tablas de snowboard deben tener las ataduras adecuadas para el tamaño de los pies del niño; los esquís deben ser acordes a su altura y su peso; las botas que use para practicar estos deportes deben ser también aptas para su edad y con sistemas de agarre adecuado que permitan ajustarlas al tobillo sin causar lesiones; protector de espalda, codos y rodillas mientras estén dentro de las pistas de nieve, así como gafas apropiadas para proteger los ojos del frío.

Hidratación y protección solar al máximo:

Aunque puedan parecer dos consejos obvios, la hidratación y la protección solar son los dos grandes olvidadas de los viajes a lugares fríos, sobre todo cuando hablamos de niños.

En la nieve suele no sentirse sed, pero eso no significa que el cuerpo no se deshidrate y necesite reponer líquidos; lo más recomendable es que los niños de 4 a 6 años ingieran litro y medio de agua al día como mínimo.

Lo mismo ocurre con la protección solar: que no se sienta ardor inmediato o el sol no esté pegando directamente en el rostro no quiere decir que esos rayos solares no afecten la piel o no causen heridas.

Es necesario (por temas de salud) usar protector de más de 50 UVA y lentes adecuados para proteger la vista del sol.

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